Gestionar proyectos de Gobierno Abierto a nivel subnacional: oportunidades y desafíos

¿Cuáles son las oportunidades que brinda la implementación de proyectos de gobierno abierto en la dimensión local? ¿Con qué desafíos nos encontramos como gestores públicos a la hora de elegirlos y ejecutarlos? Este post se propone reflexionar e indagar a partir de estos interrogantes sobre el valor público agregado que estas prácticas otorgan a la administraciones gubernamentales.

¿Por qué “Gobierno Abierto”?

La idea de Gobierno Abierto se ha tornado muy popular en la última década, pero no es un concepto nuevo. Podemos rastrear su origen en la teoría política y jurídica, siendo los pilares que componen al término inseparables de las ideas de democracia y república. Estos valores son: participación y colaboración, tecnología e innovación, rendición de cuentas y transparencia.

Hacia el 2010, se trabajó la temática principalmente a nivel de los Estados Nacionales, siendo Estados Unidos, España y Brasil los países impulsores, principalmente a través de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés). Con el paso de los años, la práctica y la evidencia han puesto la atención en los gobiernos subnacionales como las jurisdicciones ideales para profundizar este tipo de iniciativas, por su responsabilidad en el delivery de servicios públicos, la cercanía con la ciudadanía y los canales de diálogo que allí existen.

Los gobiernos subnacionales como escenarios ideales para la apertura y la innovación

Algunos ejemplos de prácticas innovadoras que tienen lugar en los gobiernos subnacionales como escenarios privilegiados son:

procesos que involucran a la ciudadanía en el diseño y el control de las políticas públicas; instancias de retroalimentación con la ciudadanía que aprovechan la cercanía de la dimensión local para cerrar el feedback loop; apertura de datos y desarrollo de plataformas cívicas orientadas a temáticas particulares que mejoran los servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos y que permiten tener en cuenta la experiencia de los usuarios; prácticas de gestión colaborativa en temáticas de atención ciudadana; iniciativas de interoperabilidad, coordinación y apertura que van más allá del Poder Ejecutivo e involucran a otros actores del Estado.

Estas innovaciones entusiasman tanto a investigadores como implementadores de políticas públicas que rápidamente aceptan la idea de que los gobiernos locales son el terreno propicio para colaborar, cocrear e innovar.

¿Cuáles son los postulados que nos llevan a entender esto? Según la Alianza para el Gobierno Abierto, podemos partir de los siguientes supuestos:

  • El nivel local es con el que los ciudadanos tienen mayor proximidad, y dónde hay mayor facilidad para que los gobiernos diseñen espacios de colaboración y cocreación.
  • Los gobiernos locales tienen un conocimiento más amplio y directo de sus territorios, y de los problemas que afectan a sus habitantes.
  • Las administraciones locales, y especialmente las ciudades, suelen tener estructuras más ágiles y menos burocratizadas, que las administraciones nacionales.
  • En la mayoría de los países, son las administraciones locales las que están a cargo de la provisión de servicios públicos.
  • El desarrollo socioeconómico más tangible está ocurriendo principalmente en el nivel local, ya sea en áreas regionales, ciudades, comunas, o barrios.

Ejemplos prácticos de iniciativas inspiradoras en ciudades y regiones subnacionales hay muchos. Distintos organismos impulsan el intercambio entre pares y la colaboración para para generar comunidades de práctica y compartir lecciones, desafíos, códigos, etc.

Ejemplos inspiradores de herramientas y proyectos de Gobierno Abierto local

Podemos encontrar diversas iniciativas, que se desarrollan tanto en línea como offline, y combinando ambas metodologías. Algunas abarcan uno o más pilares de Gobierno Abierto, y la mayoría están trabajadas a partir de la colaboración (sector público, sector privado, organizaciones de la sociedad civil y academia). A continuación mencionaré algunos proyectos que considero exitosos, debido al impacto que han tenido y a la posibilidad de replicarse, y que creo que ilustran las ideas que se vienen exponiendo. En algunas de ellas me ví involucrado desde mi trabajo como coordinador de proyectos de Gobierno Abierto en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, y otros me han servido para aprender buenas prácticas e intercambiar ideas.

  • Plataformas de participación ciudadana: son portales que combinan distintas herramientas de participación en línea (presupuestos participativos, debates, votaciones, etc.). La clave del éxito de estas iniciativas es que han sabido aprovechar la dimensión local para además de facilitar la participación en la web, combinar la misma con procesos presenciales para llegar a distintos barrios y sectores de las ciudades (a través de foros deliberativos, de sitios de recolección de propuestas de manera analógica, de jornadas de rendición de cuentas, etc.). Algunos desarrollos interesantes en este sentido han sido: la plataforma Decidim de Barcelona (en el cual Populate colaboró con el Ayuntamiento para el diseño) y la plataforma Decide Madrid que utiliza el software Cónsul (en la cual Populate colaboró con el módulo de Legislación Colaborativa y ha realizado implantaciones y adaptaciones para varias administraciones públicas en España). Un caso interesantísimo de colaboración entre ciudades ha sido la adaptación de Cónsul que logramos en la Ciudad de Buenos Aires, dando lugar al proyecto BA Elige, que busca ideas para transformar de manera colaborativa la Ciudad. A su vez, utilizamos la función de debate para someter a consulta pública distintos proyectos y compromisos, otorgándole mayor legitimidad y retroalimentandolos con la inteligencia colectiva.
  • Portales de obras públicas abiertas: las herramientas tecnológicas nos permiten aplicar los principios de Gobierno Abierto a temas concretos. Una temática muy importante y de especial interés en la opinión pública y las Organizaciones de la Sociedad Civil son las obras públicas y sus contrataciones. Organizaciones internacionales como Open Contracting y CoST (Infrastructure Transparency Initiative) impulsan estándares y buenas prácticas en ese sentido. Un ejemplo exitoso de apertura y visualización de Obras Públicas es BA Obras, una plataforma en línea con información sobre licitaciones y obras, su progreso, presupuestos y personas a cargo de ellas, en la Ciudad de Buenos Aires. Es un portal que busca aumentar la transparencia en la administración a través de un monitoreo en tiempo real de los trabajos realizados por el gobierno, con datos actualizados y estructurados de acuerdo con los estándares internacionales de transparencia, informes integrados y con una frecuencia de actualización clara y organizada. Al mismo tiempo, tiene un proceso participativo para construir indicadores y recibe feedback de la ciudadanía para mejorar la usabilidad. Es importante que este tipo de proyectos mantengan un diálogo fluído con el usuario para tener en cuenta su experiencia y no caer en desuso. Otro valor agregado y que hace de este un proyecto completo, es que el código se encuentra abierto y la Ciudad brinda asistencia para su adaptación y replicabilidad.
  • Programas de desafíos cívicos: los gobiernos subnacionales son ámbitos ideales para generar dinámicas de cocreación de soluciones a desafíos públicos entre distintos actores (vecinos, funcionarios, academia y organizaciones de la sociedad civil). Estos programas, que incluyen etapas de entrenamiento y formación a funcionarios, de investigación y análisis de datos con los que cuenta el sector público, de recolección de inputs de la ciudadanía, y de trabajo y mentoreo para cocrear soluciones, están sucediendo con éxito en distintas ciudades. Ofrecen una respuesta colaborativa a problemas públicos bajo paradigmas innovadores de participación. Algunos ejemplos exitosos son el programa de “Desafíos de San Pedro” en México o el proyecto “Argentina Innova”.
  • Laboratorios ciudadanos: la participación ciudadana es condición necesaria para lograr una ciudad inclusiva, segura y resiliente y requiere el continuo impulso de acciones de desarrollo sostenible desde los diferentes niveles de gobierno. Otro dispositivo clave para la innovación en los gobiernos locales son los “Laboratorios ciudadanos”. Estos son espacios de articulación y trabajo colaborativo entre actores relevantes de la sociedad civil y gobierno, que tienen el objetivo de construir colectivamente estrategias y soluciones innovadoras desde una perspectiva interdisciplinar, multisectorial y participativa. Constituyen una plataforma de participación horizontal que permite profundizar la construcción de lazos comunitarios y el trabajo en red apelando a diferentes modalidades Muchos funcionan de manera permanente, otros son itinerantes. Pueden tener un espacio físico concreto o irse adaptando. En los mismos se trabajan distintas temáticas, se crean proyectos desde cero, o bien se incuban y aceleran iniciativas existentes. Ejemplos exitosos de laboratorios son el MediaLab Prado de Madrid, el MindLab de Dinamarca o el Policy Lab del Reino Unido.
  • Iniciativas para avanzar hacia un Estado Abierto: los gobiernos subnacionales son un escenario clave para avanzar en proyectos que abarquen a otros poderes del Estado además del ejecutivo, así como a organismos de control y empresas públicas. Algunos ejemplos interesantes e inspiradores que encuentro son: el trabajo que hace el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos con los Juzgados 10 y 13 en materia de Justicia Abierta y con su Laboratorio de Innovación Judicial (#Juslab), y el portal de Datos Abiertos de la Legislatura Porteña.

Todos estos proyectos (y muchos otros que quedarán afuera porque no es posible abarcarlos en la extensión de un post) reúnen distintos pilares de Gobierno Abierto y pueden ser una interesante hoja de ruta a tener en cuenta para un gestor de proyectos en la Administración Pública.

Lecciones y desafíos para implementar proyectos de Gobierno Abierto a nivel local

En mi rol de gestor de proyectos desde la administración pública en su momento, y posteriormente desde la sociedad civil y la academia, pude y puedo observar distintos desafíos y lecciones que comparto y que nos pueden servir para debatir, intercambiar ideas, y tenerlas en cuenta para lograr profundizar la apertura y la innovación desde los lugares en que nos toque desempeñarnos.

  • Desarrollar estos proyectos en gobiernos subnacionales tiene un tremendo potencial para lograr un cambio profundo gracias a los mecanismos de democracia directa y la gobernanza centrada en el ciudadano. La creación de canales de diálogo y cocreación permite desarrollar políticas más legítimas que puedan responder mejor a las necesidades de la ciudadanía.
  • Considero que es necesaria una estrategia integral para lograr profundizar las herramientas de gobierno abierto hacia adentro y hacia afuera de la Administración Pública. Esto implica un abordaje a través de tres aristas: 1) una marcada voluntad política de trabajar esta agenda; 2) un marco normativo robusto que dé seguridad jurídica y estabilidad a las políticas; y 3) equipos de trabajo interdisciplinarios, flexibles, que pregonen la creatividad y que entiendan la noción y necesidad de crear comunidad para afianzar estas temáticas. Muchas veces esto último no lo encontramos hacia adentro de la Administración, pero para eso existen las alianzas con la academia, la sociedad civil y las empresas #GovTech, que aportan su experiencia para mejorar los procesos y proyectos.
  • Necesitamos crear comunidad. Entiendo que la colaboración multisectorial y multinivel es clave. Es una agenda que muchas veces resulta difícil de empujar, pero es mucho más fácil si lo hacemos con aliados de distintos sectores que comparten la importancia de estos valores. No hay gobierno abierto sin colaboración.
  • Otro punto clave es nunca perder de vista quién es el destinatario final de todos estos esfuerzos: el ciudadano. En este sentido resulta indispensable alinear la agenda de gobierno abierto con la agenda de prioridades de la sociedad. La dimensión local es el escenario ideal para cerrar el circuito de retroalimentación (feedback loop): 1) el gobierno abre información e instancias participativas; 2) la sociedad da su feedback (una sugerencia, un producto, etc.); y 3) el gobierno toma estos insumos para mejorar sus políticas públicas.
  • Es muy importante también medir y evaluar el impacto de las iniciativas de Gobierno Abierto. Muchas veces se pone mucho esfuerzo en la implementación de la Agenda, pero se pierde de vista cuál fue el impacto que tuvo. Un ejercicio constante de evaluación hace que las iniciativas no caigan en desuso o pierdan virtualidad.
  • Es necesario destacar la importancia de los sistemas de planificación y gestión para la implementación exitosa de iniciativas de gobierno abierto, y las ventajas del diseño institucional (o “Centro de Gobierno”) como facilitador de políticas transversales. Esto nos permite también medir y percibir la parte del gobierno abierto que no se ve: la mejora en los procesos internos, los avances en interoperabilidad, y la mayor eficiencia en la gestión de recursos.
  • Otra lección, tiene que ver con la necesidad de una dimensión de sensibilización que acompañe a estos procesos. El concepto de gobierno abierto, si bien no es una novedad, no es completamente conocido. Debemos incluir nuevas metodologías que involucren diversidad de actores y acciones de dimensión pedagógica para sensibilizar sobre el gobierno abierto en general. Esto a su vez, permitirá dejar capacidad instalada en la administración pública, y generar una sociedad pujante y colaborativa, evitando así caer en personalismos, y facilitando la sostenibilidad de estas agendas.

El gobierno abierto incluye herramientas que ayudan a estar más cerca de los ciudadanos y a generar mejores servidores públicos. A producir soluciones concretas a problemas públicos concretos. Es una tarea colaborativa (permanente) de toda la Comunidad, trabajar para lograr democracias cada vez más comprometidas con estos pilares.

Sobre el autor: Renato Berrino Malaccorto es Abogado con orientación en Derecho Internacional Público por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Gestión y Administración Pública por la Universidad de Cádiz. Trabajó como Coordinador de Proyectos de Gobierno Abierto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es docente e investigador. Su campo de trabajo es la apertura e innovación pública, con perspectiva de derechos humanos. Twitter: @Renatombm

Más sobre: gobierno abierto ·
Newsletter
Análisis y enlaces interesantes sobre gobierno abierto, 2 veces al mes.