transparencia

Hasta ahora solo podíamos medir el nivel de transparencia de nuestras instituciones de dos formas: o bien usando un criterio externo –como los índices de Transparencia Internacional– o bien interpretando directamente el texto la Ley de Transparencia. La primera opción era buena al principio, cuando se empezó a gestar la conciencia ciudadana sobre la necesidad de tener un sector público más abierto. Pero hoy en día no es suficiente porque los criterios de TI son demasiado generales.

Cabría esperar que las reuniones de cargos públicos fuesen accesibles: que cualquiera pueda saber qué empresas han ido a ver a tal concejal o consejero; con quién se ha reunido tal alcalde o presidente… Cabría pensar que tener visibilidad sobre a qué dedican su tiempo nuestros representantes es algo básico, y que una Ley de Transparencia joven lo tendría en cuenta. Pero la reciente Ley de Transparencia española no lo tuvo: no dice nada sobre la publicación de agendas.

¿Son las Diputaciones las administraciones públicas con peor reputación de España? Desde luego son las más desconocidas. Y eso que existen desde hace dos siglos y prestan servicio al 85% de los municipios de nuestro país.

En 1974 Hong Kong era una de las ciudades más corruptas del mundo. Los sobornos a funcionarios públicos se habían normalizado a todos los niveles. La corrupción había penetrado hasta la última capa de la sociedad. La situación llegó a tal extremo que los conductores de ambulancia exigían mordidas –el llamado “dinero del té” o “dinero del infierno”– para atender a los enfermos.

¿Sabías que Burgos es el municipio que más dinero recauda –de toda España– por tasas de servicios deportivos?. ¿Y que el pequeño pueblo de Torrelapaja (Aragón) es el que más gasta por habitante en arqueología y protección del patrimonio? La información sobre el presupuesto de nuestros vecinos puede ser muy útil para gestionar mejor nuestro propio municipio. Y con Gobierto es muy fácil. Simplemente hay que entrar en la sección de Rankings.

“Las mujeres sensibles y responsables no quieren votar. La posición que hombres y mujeres deben ocupar en nuestra civilización la asignó hace mucho una inteligencia superior”. Parece el discurso de un líder fundamentalista pero lo escribió el Presidente de Estados Unidos Grover Cleveland en 1905. En contra de los designios del bueno de Grover, el voto femenino se impuso. No sólo en Estados Unidos sino en todas las democracias occidentales.

¿Cómo se distribuye el gasto en Madrid? ¿De dónde vienen los ingresos que tiene la ciudad? ¿Cuánta deuda tenemos? ¿Hay grandes diferencias de lo planeado -el presupuesto- a la realidad -la ejecución-? ¿Cómo ha evolucionado esa diferencia? ¿Cuánto cuesta, por habitante, mantener Madrid? Estas son algunas de las preguntas que se pueden contestar en la nueva demo pública de Gobierto que lanzamos en madrid.gobierto.es.

“Me encanta que los planes salgan bien” (John “Hannibal” Smith). ¡A todos nos encanta! Pero si alguna vez has hecho un presupuesto, sabes bien que acertar no siempre es fácil. En unas cuentas municipales, además del presupuesto (el plan de cuánto vamos a ingresar y cómo lo vamos a gastar) existe el concepto de ejecución presupuestaria: el resultado real de cómo finalmente se ha ingresado y gastado a lo largo del año.

¿Qué te parecería si descubrieras que tu municipio gasta un 621% más de lo que presupuesta? ¿O si por el contrario descubrieras que gasta tan sólo un 8% de su presupuesto anual? Porque esto es lo que pasó en el 2014 con los municipios de Tollos, Alicante y Galbarros, Burgos respectivamente.

Es fantástico que ya tengamos una Ley de Transparencia. Aunque, un momento: ¿por qué hay que obligar por ley a los organismos públicos a ser proactivos en la comunicación de su información? ¿No debería ocurrir por defecto? Dejemos ese tema para otro día.

¿Cuánto se gasta mi ayuntamiento en una determinada partida? ¿Cómo ha evolucionado el gasto? ¿Nos gastamos mucho o poco en comparación con otros sitios? ¿Cuáles son todas las cosas que tenemos que pagar? Queremos que sea fácil comprender en qué invierte un municipio para proporcionarnos los servicios que utilizamos en nuestro día a día.