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Hasta ahora solo podíamos medir el nivel de transparencia de nuestras instituciones de dos formas: o bien usando un criterio externo –como los índices de Transparencia Internacional– o bien interpretando directamente el texto la Ley de Transparencia. La primera opción era buena al principio, cuando se empezó a gestar la conciencia ciudadana sobre la necesidad de tener un sector público más abierto. Pero hoy en día no es suficiente porque los criterios de TI son demasiado generales.

El Jefe del Area de Participación del Ayuntamiento de Irún ha vivido el desarrollo tecnológico de su municipio desde el nacimiento de internet. Javier Arranz lleva 30 años trabajando en el consistorio guipuzcoano y ha desarrollado junto con su equipo un portal de participación propio, adaptado a sus propias necesidades. Arranz cree en la integración progresiva del flujo de datos en los ayuntamientos, poco a poco, sin arrebatos ni sorpresas. Y tiene la misma filosofía con la participación: se tarda en conseguir una nueva cultura cívica de participación, pero a la larga acabará dando sus frutos.

La participación ciudadana está cambiando la forma de trabajar de los técnicos del Ayuntamiento de A Coruña. El consistorio gallego ha pasado de no tener concejalía de participación a completar un proceso de presupuestos participativos de un millón de euros (que se triplica este año). También han impulsado otras iniciativas de calado como un proceso participativo en torno a la división por distritos de la ciudad. Claudia Delso, concejala responsable del área, nos relata su experiencia durante estos dos años y reflexiona sobre lo que queda por hacer en torno al gobierno abierto. (Foto de cabecera: Antía García Sendón. Resto de imágenes: Ayuntamiento de A Coruña)

¿Cuándo empezaste a tener contacto con procesos de participación?

Nadie tiene la varita mágica para acelerar la cultura de la participación. Pero se pueden extraer conocimientos muy valiosos de las personas que viven los procesos participativos desde dentro: técnicos, representantes de asociaciones, expertos, académicos y ciudadanía no organizada. Hoy iniciamos una serie de conversaciones sobre participación para recabar algunos datos de la mano de los expertos en los nuevos procesos de democracia mediada por la tecnología.

Imagina que vas al supermercado de un país extranjero por primera vez y no conoces el idioma. Tienes ante tí una hilera de productos: te suenan las marcas conocidas y seguramente sean esas las que eches al carro. Puedes deducir el contenido de otros productos por la imagen del paquete; el resto, directamente te suenan a chino. Algunos procesos de participación ciudadana están diseñados así: listas de la compra llenas de ítems que no conocemos bien.